Cada maniquí es un prototipo, que se realiza buscando unir el mundo del soporte más clásico, busto de alta costura - con el rostro de la juventud actual: en el proceso de trabajo encontramos un lenguaje neoclásico, con un sabor propio, que nos atrapa.
Se mantienen en este maniquí tres texturas de superficie muy especiales, que le dan un carácter delicado y sabroso, conviertiéndolo en un objeto que es una escultura.